Carta abierta a las generaciones anteriores

Reflexiones de una periodista adolescente

Para las generaciones mayores,

A veces me imagino televisores con ruedas y cines al aire libre. En aquellos tiempos en los que "procrastinar" significaba pasar una hora al teléfono fijo de casa y leer cartas del correo, en lugar de pasarme el rato viendo cosas sin sentido en TikTok y dando "me gusta" a los videos compartidos.

De alguna manera, me siento más conectada y más distante a la vez. Puedo ver lo que hacen mis amigos al otro lado del mundo con solo mover un dedo, aunque eso sustituya a la conexión personal, esa de estar cara a cara. Cuando pasar el tiempo con amigos se convierten en FaceTimes en grupo, me siento afortunada y, a la vez, como si me faltara algo. ¿Por qué será? ¿Qué tiene de especial el contacto físico, ver a la persona como algo más que un collage de luces rojas, verdes y azules en un trozo de metal con forma de ficha? Quizá tú lo sepas. Me pregunto si tú sientes lo mismo. ¿Echas de menos algo a lo que yo nunca me acostumbré?

A veces me pregunto cómo se sentía leer las noticias antes de la IA, los TikToks y los titulares sensacionalistas. ¿Había más confianza? Al igual que tus carteles de propaganda con caricaturas exageradas de políticos, nosotros tenemos videos generados por IA de líderes mundiales desfilando por la pasarela como bebés. Pero también tenemos videos realistas: políticos en conferencias diciendo cosas que nunca dijeron, o noticias que se publican y que son puro producto de la imaginación. Los límites entre lo real y lo ficticio se difuminan, creando un ciclo interminable de desconfianza, ya que los hechos se basan en la ficción. Las noticias ya no son un mensajero —un transmisor de la verdad—, sino un generador de drama ávido de visualizaciones y participación.

Aunque nuestras situaciones son diferentes, a medida que avanzan la tecnología y los medios de comunicación, siento que estamos volviendo al pasado. Estamos sentados en la rueda de la historia mientras nos arrastra hacia atrás en el tiempo, hasta 1776. Los políticos poderosos están jugando con nuestro derecho a la libertad de expresión, recogido en la Primera Enmienda. Estamos perdiendo a presentadores, libros y cobertura informativa que cuestionan a la autoridad. Las figuras de autoridad a las que se votó ejerciendo derechos constitucionales hacen girar la rueda de la historia, aplastándonos bajo ella mientras nos empujan hacia el pasado. Quizá eso de que "la historia se repite" sea algo más que un tópico.

Nuestro país está redefiniendo lo que significa ser estadounidense de formas que no se ajustan a las creencias de nuestros padres fundadores. Hay miedo a lo desconocido, a los cambios de humor de un juez, que determinan qué familias permanecen unidas y cuáles se ven destrozadas. Da miedo alzar la voz. ¿Quién puede expresarse? ¿Las opiniones y voces de quiénes flotan en el aire que respiramos? ¿Las de quiénes son pisoteadas?

Aunque, si la historia se repite, entonces tenemos que mirar atrás. A las generaciones anteriores. A ti. Si ya habíamos resuelto estos problemas antes, podríamos volver a resolverlos. Pasar las páginas del libro de historia hacia el pasado puede ayudarnos a escribir un final mejor para nuestro futuro.

Última revisión o actualización: Septiembre 24, 2026
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