Casi el 90 % de los niños usa la IA. ¿Estamos preparados para lo que esto implica?

A medida que la IA impacta la infancia y el aprendizaje, padres, educadores y políticos no pueden permitirse quedarse al margen.

Grandmother reading a book to three children in bed.

Seguir el ritmo de los avances de la tecnología moderna puede parecer, a veces, una tarea imposible. Apenas habíamos terminado de celebrar el histórico acuerdo de Meta por miles de millones de dólares, además de su compromiso de limitar el tiempo de acceso de los menores a sus productos, cuando surgió un nuevo titular: la creciente preocupación por los riesgos que plantea la inteligencia artificial avanzada.

Es un tema que llevamos mucho tiempo viendo en la gran pantalla —en películas como 2001: Una odisea del espacio, Terminator y, más recientemente, en Los Mitchell contra las máquinas o la serie Westworld—y que ahora está suscitando un debate en el mundo real.

Los expertos llevan tiempo advirtiendo sobre los peligros de las redes sociales y los chatbots basados en IA. Mientras que las primeras se han apoderado de nuestra atención, los segundos amenazan nuestras relaciones más íntimas.

Cuando hablamos de compañeros de IA (la nueva generación de chatbots), nos referimos a una tecnología que finge ser humana, imitando sentimientos, opiniones y sus propios pensamientos. Al hacer de amigos, mentores, terapeutas o parejas sentimentales, puede impedir que los niños busquen ayuda profesional o atención médica cuando la necesitan.

La crisis de salud mental, el aislamiento y el deterioro cognitivo están bien documentados.

Según una nueva encuesta nacional realizada por el Youth AI Safety Institute de Common Sense Media, casi 9 de cada 10 niños usan la IA. Esto significa que casi todos los preadolescentes y adolescentes interactúan con la IA, ya sea porque la han buscado o simplemente porque se han topado con ella en sus resultados de búsqueda o en las apps que ya usan.

Los niños usan la IA principalmente por diversión o entretenimiento (89 %) y para el colegio (85 %). Tres de cada cuatro la usan para crear cosas, como imágenes, videos, música, historias y aplicaciones. Y ya están apareciendo señales de dependencia de la IA. Uno de cada cinco niños que usa la IA dice que le resultaría muy difícil pasar un mes sin ella.

El verdadero aprendizaje requiere esfuerzo, cometer errores y lidiar con la incertidumbre junto a otros. Estas son experiencias que la IA no puede ofrecer.

Un reciente estudio del MIT reveló que los grupos de estudio en la universidad estaban desapareciendo. Las horas de atención del profesorado estaban cada vez menos concurridas, mientras que los trabajos los realizaban los chatbots. El informe de esta prestigiosa universidad lo denomina "rendición cognitiva".

Rendirse no es una opción. No lo fue para la familia de Olivia "Livi" Castro, de 13 años, ni para Megan García, cuyo hijo se quitó la vida a los 14 años tras entablar una "relación" romántica con un chatbot. Estas familias hispanas fueron de las primeras en dar la voz de alarma y en conseguir que las empresas tecnológicas tuvieran que rendir cuentas por un diseño depredador y adictivo, a sabiendas del daño que causaba a los niños.

Nuestros informes son claros: "Las medidas de seguridad son escasas o inexistentes". En los colegios, se habla más de normas que de seguridad. Tres cuartas partes de los niños dicen que en su colegio se ha hablado de para qué pueden y no pueden usar la IA, pero solo algo más de la mitad ha aprendido a usarla de forma segura.

Al igual que con las redes sociales, el debate vuelve a ir por detrás de la tecnología. Casi la mitad de los niños encuestados nunca ha hablado con sus padres sobre la seguridad de la IA. Los padres y cuidadores merecen entender claramente cómo se integra la IA en la vida de sus hijos; ahí es donde tenemos que marcar la diferencia.

Para empezar, no hace falta que seas un experto en tecnología, pero sí que entiendas cómo funcionan estas tecnologías. Common Sense Media ofrece guías para padres con todo lo que necesitas saber, explicado de forma sencilla, en español.

Estos son algunos de mis consejos favoritos:

👉 Mantén una comunicación abierta con tus hijos. Habla sobre los riesgos asociados a estas tecnologías.

👉 Retrasa el uso del móvil tanto como puedas. Los expertos recomiendan esperar hasta 3.º de ESO.

👉 Elabora un acuerdo sobre el uso responsable del móvil que incluya consecuencias, y haz que se cumpla.

👉 Revisa la configuración de seguridad y usa los controles parentales.

👉 Reserva momentos y espacios sin pantallas.

👉 Fomenta las amistades en la vida real a través de quedadas para jugar y actividades.

👉 No compartas información personal con los chatbots.

👉 Y, sobre todo, da ejemplo estableciendo límites saludables en el uso de la tecnología.

Sin embargo, si quieres hacer algo más, únete a nuestras campañas de defensa pidiendo a tus representantes políticos que impulsen normativas en este ámbito. No podemos hacerlo solos, pero si nos unimos, podemos marcar la diferencia.

Última revisión o actualización: Septiembre 15, 2026
Mary Aviles
Mary Aviles began her journalistic career in Venezuela. For 12 years, she worked as an editor covering Hispanics in the United States. In 2013, Mary was awarded a John S. Knight Fellowship at Stanford University. She has three children, two dogs and is obsessed with cooking shows.