La guía de supervivencia para padres: el verano y las pantallas
Cómo flexibilizar las normas sobre el tiempo frente a la pantalla sin perder el equilibrio.
Después de meses de madrugones, maratones de deberes y agendas a rebosar, tus hijos se han ganado un descanso de verdad… y tú también. Se supone que el verano tiene que ser diferente. Más relajado, con días de piscina, helados y aventuras al aire libre. Aunque probablemente también signifique pasar más tiempo delante de la pantalla.
Pero «relajarse» no tiene por qué significar tirar todos los límites por la ventana. Este verano, el objetivo es encontrar un equilibrio que permita a los niños recargar pilas sin dejar de mantenerlos activos, curiosos y listos para empezar con buen pie cuando vuelva el colegio. Aquí te contamos cómo conseguirlo.
Relájate, pero que tenga sentido
Primero, date permiso para soltarte un poco. El tiempo frente a la pantalla aumenta en verano, es una realidad. Sin la estructura de una jornada escolar, los niños se sentirán atraídos por sus dispositivos. La tecnología es la forma en que muchos niños se entretienen, dan rienda suelta a su creatividad y, lo que es más importante, se mantienen en contacto con amigos a los que quizá no vean en todo el verano. Lo que importa más que el reloj es lo que hacen con ese tiempo. Una videollamada en grupo con tu mejor amigo, que está de campamento, es un tipo de tiempo frente a la pantalla muy diferente a tres horas de navegar sin pensar en nada. Un documental sobre la naturaleza, un tutorial de programación o incluso un videojuego bien elegido pueden aportar un valor real. Recuerda: no todo el tiempo frente a la pantalla es igual.
Así que sí, relaja un poco las normas. Pero sustituye los límites rígidos por otros más meditados.
Aprender sin que parezca que estás en el colegio
Aquí va la buena noticia: los niños no necesitan fichas para mantener la mente ágil. El mejor aprendizaje de verano a menudo ni siquiera parece aprendizaje.
Algunas ideas sencillas que puedes probar:
Explora los recursos locales. Los centros de ocio y los campamentos de verano ofrecen programas de STEM, artes y deportes que mantienen la mente activa sin que parezca una obligación. Acércate a la biblioteca para participar en programas de lectura de verano que son gratis, sin presiones y realmente divertidos. Para los adolescentes más mayores, un primer trabajo es un plan de estudios en sí mismo: educación financiera, responsabilidad y resolución de problemas del mundo real, todo en uno.
Una noche de cine o de juegos en familia… ¡o qué tal ambas cosas! Combina el tiempo frente a la pantalla con el tiempo en familia. Los juegos de mesa, los torneos de videojuegos y las noches de cine pueden ser divertidos y educativos. Elige una serie de libros para leer juntos, como nuestra lista de «Películas basadas en libros »: primero léanlos y luego véanlas juntos. Explorar con ellos las apps, los juegos y las plataformas que les gustan es una forma estupenda de entablar una conversación y entender mejor su vida digital.
Cocina con ellos. Probar algunas recetas nuevas es una forma sencilla de practicar fracciones, proporciones y gestión del tiempo. Plantea un reto familiar: elegir cinco recetas para cocinar antes del Día del Trabajo. Puntos extra por atreverse con algo completamente nuevo.
Acepta el aburrimiento. Puede resultar tentador llenar cada momento de silencio con una pantalla o una actividad, pero el aburrimiento es, en realidad, donde nace la creatividad. Dales a los niños tiempo libre —ratos de verdad, sin móviles— y mira qué se les ocurre. Y pasan más tiempo delante de la pantalla, compénsalo con más tiempo al aire libre. Una hora extra al aire libre por cada hora extra jugando o navegando por Internet. No es un castigo, solo es equilibrio.
Haz que la tecnología vaya a favor de tus valores, no en su contra
¿Una de las estrategias más efectivas para el verano? Involucra a tus hijos en la planificación. Siéntense juntos y revisen las expectativas de su familia respecto a los medios y la tecnología para esta temporada. Usen un planificador tecnológico familiar para que los niños tengan voz y voto: es mucho más probable que sigan un plan que hayan ayudado a crear. Si ya tienes uno para el curso escolar, piensen en actualizarlo para el tiempo que vuestros hijos pasarán fuera del colegio.
Una breve charla de 10 minutos cada semana da muy buenos resultados. Hace que todos se responsabilicen y se mantengan en sintonía con lo que es más importante para tu familia, y da voz a los niños cuando hay que ajustar algo.
La familia ampliada también forma parte de la estrategia. ¿Tus hijos van a pasar más tiempo con niñeras, otros familiares y amigos este verano? Incluye a tu círculo de apoyo y comparte tus normas sobre el uso de dispositivos para que todos estén en la misma onda.
Conclusión: Tranquilidad y habilidades
El miedo al «retroceso del verano» —que los niños pierdan meses de progreso académico durante las vacaciones— es real, pero se acentúa sobre todo cuando los niños se quedan sin orientación. Un poco de lectura, un poco de curiosidad, un poco de tiempo al aire libre: eso suele bastar para mantener las cosas bajo control. Lo que más necesitan los niños este verano es tiempo para respirar. La rutina ha sido dura, y descansar no es pereza, es recuperarse. Un verano que combine un descanso de verdad con un aprendizaje relajado y un uso consciente de la tecnología no es una concesión. Es el objetivo.
Así que adelante, relájate. Solo tienes que llevar a toda la familia contigo en este viaje.

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