Habla con tus hijos adolescentes sobre cómo lidiar con los depredadores en línea
Usa este guion para iniciar una conversación con tu hijo.
Quizá no nos guste pensar en que nuestros hijos se enfrenten a gente rara por Internet. Pero para muchos padres, es lo que más miedo da de la vida digital de nuestros hijos. Ya se trate de insinuaciones sexuales no deseadas, de un depredador que intente contactar con ellos fuera de Internet o de cualquier otro tipo de insinuaciones inapropiadas, es importante asegurarnos de que nuestros hijos sepan qué hacer si alguna vez se topan con alguien con malas intenciones. No siempre vamos a estar con nuestros hijos y, por muy doloroso que sea a veces, no podemos controlarlo todo. En cambio, tenemos que darles las herramientas necesarias.
Podemos empezar con medidas de seguridad como evitar aplicaciones que faciliten el contacto con desconocidos (como Kik y Tinder), mantener las cuentas privadas y establecer límites sobre dónde y cuándo tu hijo adolescente puede usar un dispositivo (por ejemplo, no a solas en su habitación por la noche). Pero la herramienta más poderosa es convertirnos en una voz guía en la mente de nuestros hijos. En última instancia, tenemos que ayudarles a encontrar las palabras adecuadas para decir (o escribir) en ciertas situaciones y a reconocer cuándo necesitan pedir ayuda. Como padres, sabemos que esto requiere mucha repetición, normalmente hasta que nuestros hijos pongan los ojos en blanco y digan: "¡YA LO SÉ!". Además, puede ser complicado: a los adolescentes les gusta caer bien y sentirse parte del grupo, así que la atención positiva de alguien puede resultarles muy atractiva. Y la gente rara no siempre son completos desconocidos; a veces tu hijo los conoce, pero luego las cosas se ponen raras… o dan miedo.
Aquí tienes algunas ideas sobre cómo hablar con tus hijos sobre este tema tan delicado. Para romper el hielo, busca un momento de cinco o diez minutos en el que tu hijo esté receptivo (en otras palabras, no interrumpas su programa favorito para exigirle que hable) y dile que quieres enseñarle habilidades que son como saber cambiar una rueda: pueden sacarte de un apuro. También puedes plantearlo como si fuera un examen de conducir: para usar las redes sociales, tiene que saber manejarlas con seguridad. Asegúrate de reconocer que quizá ya tenga muchas de estas habilidades, así que esta podría ser una oportunidad para que las demuestre. Siéntete libre de seguir este guion al pie de la letra o de improvisar un poco —¡lo que te resulte más cómodo!
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Qué deberías hacer si alguien que no conoces se pone en contacto contigo por Internet?
Las mejores respuestas:
- No le respondería para nada.
- Si insistiera, escribiría: "No quiero hablar contigo. No me vuelvas a contactar".
- Si siguiera insistiendo, lo bloquearía, denunciaría su perfil y no le respondería más.
Pregunta de seguimiento: ¿Y si parece inofensivo y simpático? ¿O si parece que sabe cosas sobre ti?
Las mejores respuestas:
- Es fácil averiguar cosas sobre la gente en Internet y dar la impresión de que los conoces, así que eso no es motivo para charlar.
- Algunos tipos raros te piden fotos e información personal desde el primer momento, y otros pueden parecer simpáticos al principio. En cualquier caso, se trata de alguien a quien no conozco, así que no tengo por qué preocuparme en ser educado.
Pregunta de seguimiento: ¿Y si solo quieren una foto, tu nombre de usuario de Snapchat o tu número de teléfono para que se puedan enviar mensajes? O sea, no saben dónde vives, ¿verdad? ¿Qué peligro puede haber?
Las mejores respuestas:
- Cuando alguien empieza a pedirte fotos o información personal, es una señal de alarma, y yo siempre diría que no.
- Si digo que sí una vez, eso solo abre la puerta a que te pidan más fotos y más información.
- En cuanto alguien tiene mi número de teléfono, puede llamarme en cualquier momento y desde cualquier sitio, y además es más fácil conseguir más información sobre mí, así que ni hablar.
Pregunta de seguimiento: ¿Y si dicen que ya tienen una foto embarazosa y que, si no les envías más, la compartirán con todo el mundo?
Las mejores respuestas:
- Sé que no he compartido nada demasiado vergonzoso, así que ese tipo de amenaza no funcionaría.
- Incluso si tuvieran una foto que no quería que tuvieran, si les enviara otra, las exigencias nunca se acabarían.
- Es mejor pasar por un momento de vergüenza una sola vez que enviar más fotos. Eso solo empeoraría el problema.
Pregunta de seguimiento: ¿Y si tus amigos piensan que es divertido chatear contigo solo por hacer una broma?
Mejores respuestas:
- Puedo decirles que parece seguro y divertido cuando estamos todos juntos, pero que esta persona podría volver a intentarlo cuando uno de nosotros esté solo.
- Como no sabemos nada de ellos, lo más seguro es no compartir nada, ni siquiera en broma.
- ¡Podemos buscar otra cosa que hacer en su lugar!
Conclusiones: Los depredadores en línea suelen tantear el terreno antes de pedir más información. Si lo cortas de raíz, es probable que se den por vencidos. Cualquier cosa que compartas con ellos mantiene viva la conversación; no ayuda a terminarla. A veces dirán que ya tienen algo vergonzoso para chantajear a alguien y que le envíe fotos (a veces se llama "sextorsión"), pero enviar más nunca detiene el acoso; solo lo aumenta. Y aunque en ese momento pueda parecer una diversión inofensiva, hay una persona real detrás de esa otra pantalla cuyas intenciones no son buenas, así que no es alguien a quien quieras provocar o enfadar.
Pregúntale a tu hijo adolescente: Pero, ¿y si esta persona parece conocerte de verdad a ti o a alguno de tus amigos? ¿Qué deberías hacer entonces?
Las mejores respuestas:
- Lo más seguro es que, si no conozco a alguien en la vida real, no hablo con él por Internet.
- Puedo preguntarle a esa persona su nombre completo y luego comprobar con el amigo si es de fiar.
- Puedo echarle la culpa a mis padres o tutores y decir que está prohibido chatear con desconocidos.
- Si siguen insistiendo, puedo dejar de responderles. Si siguen insistiendo, puedo bloquearlos (y así ya tengo la confirmación de que realmente son un tipo raro).
Conclusiones: Como los adolescentes suelen establecer contacto en línea antes que en la vida real, podría haber de verdad un conocido de un amigo de confianza al otro lado del teclado. También podría ser que a tu hijo adolescente le intrigue tanta atención de repente. Aunque podría ser totalmente seguro, fomentar demasiado contacto en línea sin saber quién está realmente al otro lado puede llevar a compartir mucha información personal y a crear una falsa intimidad, lo que puede hacer que un adolescente baje la guardia. Además, los depredadores a veces investigan y obtienen información de los perfiles en redes sociales para ganarse su confianza, por lo que puede parecer que lo conocen, pero no es así. Esta es también una buena razón para que los adolescentes reflexionen sobre su huella digital y la información personal que comparten en línea. Los adolescentes que comparten fotos sugerentes o mucha información personal en línea corren más riesgo de que se les acerquen depredadores en línea.
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Y si esa persona te conoce de verdad, pero a ti no te interesa realmente mantener el contacto por Internet?
Las mejores respuestas:
- Puedo cortarlo con tacto diciendo algo como: "Oye, no me apetece chatear por Internet, pero nos vemos en el colegio. ¡Que pases buena noche!".
- Si siguen insistiendo, puedo dejar de responder, y si no paran, puedo bloquearlos.
Conclusiones: Es difícil (y genial) que tu hijo practique cómo poner límites. Y aunque está bien ser educado si alguien te conoce en la vida real, no tienes por qué ser amable si esa persona no respeta tus límites. Es mejor bloquear que ser amable, y es mejor estar a salvo que ser simpático.
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Y si la persona te conoce y tú estás interesado, pero luego sientes que algo no va bien?
Las mejores respuestas:
- Tengo que hacer caso a mi instinto y decir que me tengo que ir.
- Cuando me desconecte, podré tomarme un momento para averiguar qué me hizo sentir incómodo: ¿Se mostraba demasiado familiar, actuando como si fuéramos mejores amigos? ¿Te hacía preguntas personales? ¿Te pedía fotos?
Conclusiones: A veces, la defensa más importante y fiable es nuestro instinto, así que si algo no te cuadra, confía en ti mismo, aunque eso signifique cortar el contacto online con alguien que te gusta. Cualquiera que te pida fotos (sobre todo posadas o sensuales) es una señal de alarma enorme, y lo mejor es desconectarte para evitar la presión y poder parar a pensar.
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Y si no conoces a esta persona, pero es súper simpática y se muestra cariñosa justo cuando más lo necesitas?
Las mejores respuestas:
- Aunque pueda resultar tentador hablar con alguien ajeno a mis problemas, no es buena idea abrirme a alguien que quizá no tenga en mente lo mejor para mí.
- Si de verdad necesito a alguien con quien hablar, tengo que encontrar a alguien en quien pueda confiar de verdad, aunque sea un amigo de la familia o un profesor. Hablar con un desconocido por Internet puede sentar bien al principio, pero al final solo causa más problemas.
Conclusiones: Los preadolescentes y adolescentes se encuentran en una edad delicada en la que quieren ser más independientes de sus padres, pero también ansían recibir atención positiva. Esta combinación puede hacerlos más vulnerables. Asegúrate de que tu hijo tenga relaciones positivas fuera de la familia y personas con las que hablar —y de las que recibir apoyo— durante estos años en los que a veces te rechazan.
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Qué pasaría si sintieras que has llegado a conocer muy bien a alguien por Internet y esa persona te pidiera conocerse en persona?
Las mejores respuestas:
- ¡Ni hablar! De pequeño ya aprendí lo de "el peligro de los desconocidos" y sé que esto no es seguro.
- Conocer a alguien por Internet no es lo mismo que quedar con esa persona en la vida real, a solas. Podría ser totalmente diferente en persona.
- Los adultos hacen esto todo el tiempo con las apps de citas, así que en cierto modo parece lo mismo, pero sé que hay gente rara por ahí y no quiero meterme en una situación en la que de repente me encuentre en peligro. Simplemente no vale la pena.
Pregunta de seguimiento: No es seguro encontrarse en persona con alguien que no conoces. Pero si tu fueras a hacerlo, ¿cuáles crees que son las formas más seguras?
Mejores respuestas:
- No creo que me sintiera seguro haciendo esto nunca. A la gente —sobre todo a las chicas y a las mujeres— le pasan cosas malas, y prefiero ir sobre seguro y quedar solo con gente a la que conozco en persona.
- Haz el encuentro durante el día en un lugar público y llévate a un amigo. Asegúrate de que otros amigos sepan dónde estás y con quién te vas a ver. Comparte el nombre, el número de teléfono o cualquier otra información que tengas de esa persona con alguien más.
Conclusiones: Les mandamos a los jóvenes mensajes confusos sobre hablar y encontrarse por Internet: compartimos información personal en la red todo el tiempo y usamos apps de citas, páginas web y chats para acabar encontrándonos con desconocidos. Además, los preadolescentes y adolescentes que están pasando por dificultades emocionales son especialmente vulnerables porque ansían atención positiva y conexión, así que si notas que tu hijo se está aislando, se vuelve reservado y oculta sus interacciones en línea, es hora de hacerle algunas preguntas. Aunque es bastante raro que los depredadores soliciten contacto fuera de línea, a veces ocurre, así que es importante estar al tanto de las conexiones y actividades de tu hijo.
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Cuándo es el momento de pedirme ayuda a mí o a otro adulto?
Las mejores respuestas:
- Creo que cada vez que algo me dé mala espina, te lo diré por si acaso.
- Sé cómo bloquear y denunciar a alguien si hace falta, pero si alguien no deja de molestarme o si me da miedo, pediré ayuda.

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