¡Ayuda! Mis hijos quieren usar las redes sociales
Prepara a tu hijos —y a ti también— para el siguiente paso con estas ideas para romper el hielo.
Después de meses de insistir, te has decidido y ahora tu hijo tiene un móvil. Inevitablemente, poco después del smartphone llegan las redes sociales (imagínate el grito de los padres). A la mayoría de los padres les da miedo pensar en que sus hijos usen las redes sociales. ¿Por qué son un posible motivo de angustia para los padres?
Para empezar, sabemos por nuestra propia experiencia en las redes sociales que la experiencia no siempre es genial. ¿Cómo se supone que los niños van a lidiar con publicaciones insensibles, gente sospechosa, problemas de privacidad e incluso el FOMO (Fear of Missing Out) —cuando ni siquiera se puede confiar en que los adultos, supuestamente maduros, se comporten de forma adecuada? Y, aunque la mayoría de las redes sociales tienen una edad mínima de 13 años, muchos niños empiezan a pedirlo antes de que, técnicamente, se les permita registrarse.
Claro que estamos preocupados. Pero la verdad es que muchos adolescentes usan las redes sociales y se mantienen seguros, sanos y conectados, sobre todo cuando los padres les apoyan. Y si preparamos a nuestros hijos para que tengan éxito, mantenemos abiertas las vías de comunicación y nos mantenemos al tanto de su mundo en las redes sociales, cualquier problema con el que se topen probablemente serán solo baches en el camino, en lugar de obstáculos insuperables.
Entonces, ¿cómo lo hacemos? Hablar —y escuchar— es la clave. Sí, puede ser difícil conseguir que los chavales se abran, pero es posible obtener más información sobre qué quieren usar, por qué quieren usarlo y cuánto saben sobre los posibles riesgos sin parecer entrometidos. Y también es importante, no solo para su vida social, sino para su futuro. El mundo gira en torno a las redes sociales. Y los jóvenes tienen que aprender a usarlas de forma segura, responsable y respetuosa. Hoy puede ser Snapchat, pero mañana quizá estén buscando trabajo en LinkedIn o compartiendo un portafolio profesional en su página web.
A continuación te damos algunas ideas para romper el hielo; lo mejor es buscar un momento tranquilo en el que no estés apartando a tu hijo de algo que le encanta. Si necesitas convencerlo, compáralo con el examen de conducir: tienen que conocer las normas de circulación antes de poder subirse al auto. Puede que sepan mucho más de lo que crees, así que deja que demuestren sus conocimientos siempre que puedas. Puedes seguir el guion tal cual o usarlo como punto de partida: ¡lo que mejor te vaya!
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Qué aplicación(es) quieres usar y por qué?
Las mejores respuestas:
- Me apetece mucho tener Snapchat porque todos mis amigos la usan y es muy divertida. Y quiero TikTok porque algunos de los videos son de lo más graciosos.
- Instagram es increíble porque puedo seguir a mis famosos favoritos y enviar mensajes a mis amigos en un mismo sitio.
- Toda nuestra familia está en Facebook, así que quiero mantener el contacto con ellos, pero también quiero una cuenta de WhatsApp porque no gasta datos.
Pregunta de seguimiento: ¿Hay algo en esa app que no sea genial? ¿Algo que creas que me debería preocupar?
Las mejores respuestas:
- Sí, todas las redes sociales tienen cosas malas. La gente publica cosas raras y puede ser cruel, pero yo no quiero usarla para eso. Solo quiero divertirme con mis amigos.
- Bueno, supongo que sí. Probablemente cosas como el ciberacoso, los desconocidos y cosas así. Pero sé cómo usar la configuración, así que no me preocupa. Te lo voy a enseñar...
- Probablemente, pero te prometo que te lo diré si pasa algo malo o si veo algo que me moleste.
Conclusiones:
Cuando los adolescentes dicen que quieren usar las redes sociales para mantenerse en contacto con sus amigos, eso es una buena señal. Si su respuesta se inclina más hacia intentar hacerse famosos o "presumir" de alguna manera, es más problemático, y podría llevar a comportamientos de riesgo en su búsqueda de la fama en línea. Además, importa qué plataformas quiera usar tu hijo, ya que cada una tiene sus propias características y retos. MeetMe y Yubo, por ejemplo, conllevan más riesgos potenciales que, digamos, Twitter e Instagram, que no están diseñadas para conocer a desconocidos y utilizan algoritmos y ajustes para ayudar a filtrar los comentarios abusivos.
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Qué tipo de comunicaciones no tienen cabida en las redes sociales?
Las mejores respuestas:
- Si tengo una discusión con alguien, eso no se va a resolver por mensaje o en las redes sociales; simplemente tenemos que hablar en persona.
- La gente no debería publicar ni compartir cosas sensuales porque pueden acabar por todas partes, y eso sería súper vergonzoso. Además, publicar información privada, como mi número de teléfono, sería una tontería.
- A veces la gente dice cosas muy crueles, incluso sobre la raza o el hecho de ser gay. Creo que puede parecer demasiado fácil, y la gente se comporta como un tonto cuando no tiene que mirar a alguien a los ojos.
Pregunta de seguimiento: ¿Y si una amiga tuya publica una foto o un video sexy? ¿Te costaría no hacerlo tú también? Si recibiera comentarios positivos, ¿cómo te sentirías?
Las mejores respuestas:
- Algunas de mis amigas publican cosas así, y me da un poco de vergüenza ajena. Incluso les he dicho que las quiten. Pero eso no me da ganas de hacerlo yo, porque no quiero que la gente comente sobre mi cuerpo.
- Supongo que sería raro ver eso, y quizá sintiera que tengo que darle "Me gusta" a la publicación para que ella no se sienta mal, pero con todos esos filtros y aplicaciones para retocar selfies como Facetune, de todas formas no es real.
- Quizá me daría un poco de envidia si recibiera un montón de comentarios bonitos, pero prefiero que me hagan comentarios bonitos por otras cosas, como ganar un partido de fútbol o escribir una buena historia.
Pregunta de seguimiento: En general, ¿qué cosas crees que es bueno tener en cuenta antes de publicar algo?
Las mejores respuestas:
- Sobre todo que todo lo que se publica en Internet es permanente y se puede compartir, así que debería pensar bien cómo me sentiría si algo que creía privado se hiciera público y, a partir de ahí, decidir si lo publico o no.
- Si algo que publique pudiera enfadar o molestar a alguien, entonces no debería hacerlo. Por eso siempre pregunto a mis amigos antes de publicar fotos suyas en cualquier sitio.
- A veces se me olvida, pero creo que me ayuda imaginar si mi yo del futuro querría que alguien de admisiones de la universidad, mi abuela o incluso tú vieran alguna tontería que haya publicado sin pensar. Probablemente ya solo con esperar unos segundos para pensarlo primero serviría de ayuda.
Conclusiones: Es bueno que los adolescentes se planteen por qué quieren publicar algo, para quién lo publican y qué expectativas pueden tener sobre las reacciones que recibirán. Es normal que los adolescentes busquen atención y exploren su sexualidad, pero hacerlo en las redes sociales es arriesgado. Pensar en las consecuencias no es el punto fuerte de los adolescentes debido al desarrollo de su cerebro, pero si son capaces de hacer una pausa de unos segundos para pensar por qué publican algo y qué impacto podría tener, eso podría ayudar a evitar problemas. Seguirán cometiendo errores, pero un poco de atención consciente puede marcar una gran diferencia.
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Sabes qué hacer si alguien se porta mal, te acosa para que le envíes fotos, te persigue o hace cualquier otra cosa que te parezca sospechosa?
Las mejores respuestas:
- En parte se trata de no publicar tú mismo cosas sospechosas o desagradables, pero también ayuda saber cómo usar la configuración y cómo denunciar y bloquear a la gente.
- Yo no le respondería a esa persona porque he visto a gente enzarzarse en peleas acaloradas y volverse loca de verdad, ¡y no quiero todo ese drama!
- Bloquearía y denunciaría a esa persona y te lo contaría, sobre todo si no deja de molestarte.
Pregunta de seguimiento: ¿Me puedes explicar cómo funciona tu app favorita y cuáles son los ajustes?
Las mejores respuestas:
- Claro. Lo más importante en Snapchat es mantener esta configuración en "Amigos" para que gente al azar no pueda contactarme. También me aseguraría de usar el Modo Fantasma en este mapa...
- Empezaría con una cuenta privada en Instagram, pero por defecto es pública, así que aquí es donde la cambias. Y luego, si alguien se porta mal, así es como lo bloqueas...
- Me apetece mucho tener una cuenta pública en TikTok, pero seguro que no me lo vas a dejar, así que aquí es donde puedes hacer que la cuenta sea privada...
Conclusiones: tanto tú como tu hijo adolescente deben entender cómo funciona la app que usa en cuanto a quién puede ver sus publicaciones, quién puede añadirle como amigo o contactarlo, y cómo usar los ajustes para estar lo más seguros posible. Es un buen momento para descargar su app favorita, pedirle a tu hijo que te enseñe a usarla y echar un vistazo juntos a la configuración.
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Qué es lo que más te molesta de las redes sociales y qué puedes hacer al respecto?
Las mejores respuestas:
- Creo que me entristecería ver fotos de una fiesta a la que no me han invitado, pero supongo que simplemente hablaría con esa persona cara a cara sobre cómo me siento.
- A veces parece que la gente se lo pasa siempre de maravilla y está siempre feliz, y si yo no me siento así, me da un poco de bajón. Intentaría recordar que lo que la gente publica en las redes sociales no es toda su vida, y simplemente haría otra cosa que me hiciera sentir bien conmigo mismo.
- Creo que si publicara algo y a nadie le diera "Me gusta", me sentiría desanimada. Creo que me ayudaría hablar contigo si pasara muy a menudo y también recordar que mis publicaciones en las redes sociales no lo son todo de mí: que no me den "Me gusta" no significa que la gente no me quiera.
Pregunta de seguimiento: ¿Qué crees que deberíamos hacer si uno de los dos, o los dos, nos damos cuenta de que estar en las redes sociales empieza a provocarte ansiedad o depresión, o te quita demasiado tiempo?
Las mejores respuestas:
- Como no me dejas usar el móvil durante la cena ni a la hora de acostarme, no creo que lo usara demasiado, pero supongo que podría dejar de usarlo un tiempo si dejara de ser divertido.
- Tengo algunos amigos a los que les obsesiona mantener sus Snapstreaks, así que entiendo que eso pueda parecerme importante, pero si empezara a ser una presión, supongo que hablaría con mi amigo para que acordáramos juntos tomarnos un descanso.
- Sé que a veces me enfado cuando intentas hablar conmigo de estas cosas, así que no creo que sirva de nada que me amenaces con quitarme el móvil ni nada por el estilo. Pero si te das cuenta de que estoy deprimida y yo no me doy cuenta, quizá podrías decírmelo con delicadeza y hacer algo divertido juntos para desconectar un rato y luego hablar.
Pregunta de seguimiento: ¿Cuáles deberían ser nuestros límites con respecto a cuánto y con qué frecuencia se usan las redes sociales?
Las mejores respuestas:
- Supongo que podemos añadirlo a nuestro Acuerdo Familiar sobre las Redes Sociales para que no las use durante las clases, la cena o cuando me vaya a la cama. Y si estoy totalmente obsesionado y no presto atención a nada más, me gustaría que me lo dijeras.
- Si bajan mis notas o dejo de hacer otras actividades, entonces creo que eso sí que es un problema.
- ¿Sabes que a veces intento hablar contigo mientras estás en Facebook y no me estás escuchando de verdad? Pongámonos de acuerdo en que ninguno de los dos haremos eso.
Conclusiones: Es útil establecer unas normas antes de descargar la app y dejar que tu hijo la use a su antojo. ¿Cuándo hay que parar? ¿Hay lugares y momentos en los que el móvil está prohibido? ¿Cuáles son las consecuencias si tu hijo no cumple con las normas? Establecerlas juntos te garantiza más aceptación y menos discusiones cuando cometan los inevitables errores. También es importante hablar de las ventajas y desventajas de las redes sociales y de cómo a veces pueden hacer que la gente se sienta presionada o inferior. El tiempo que una persona dedica a las redes sociales parece influir en cómo se siente, así que hablar de ello desde el principio sienta las bases para futuras conversaciones si llega un momento en que tu hijo adolescente ya no se lo pasa bien. Por último, ser un buen ejemplo es clave, sobre todo porque tu hijo adolescente no te hará caso si no predicas con el ejemplo. Si tú mismo tienes dificultades con tu uso de las redes sociales, sé sincero al respecto y trabajen en equipo para encontrar el equilibrio.
Pregúntale a tu hijo adolescente: El trato es que voy a hacer revisiones aleatorias de tu móvil, y necesitaré tus nombres de usuario y contraseñas de las redes sociales. Mi objetivo no es espiarte ni controlar todo lo que haces, solo quiero seguir involucrado. ¿Crees que podrás con eso?
Las mejores respuestas:
- Me parece justo. Sé que tú pagas el móvil, así que entiendo que debas tener acceso. Además, tengo amigos que querían que sus padres les ayudaran con cosas de las redes sociales pero no sabían cómo pedírselo, así que probablemente sea bueno que sepas lo que pasa.
- Quiero decir, necesito algo de privacidad, pero entiendo que no vas a leer cada mensaje que envíe. Quizá podamos acordar que solo me llames la atención para hablar de cosas realmente graves y no, por ejemplo, de palabrotas o memes asquerosos.
- No me gusta, pero si es lo que hace falta, me parece bien. Probablemente me ayude a detenerme a pensar en lo que publico si sé que podrías verlo.
Conclusiones: Hay indicios de que intentar controlar todo lo que hace tu hijo sale por la culata: los niños crean cuentas secretas y dejan de hablar abiertamente de lo que pasa porque se sienten espiados. Para evitarlo, es importante plantear tus controles como una especie de "ruedas de apoyo"; lo haces para apoyarlos, no para regañarlos. Por supuesto, si incumplen una norma que hayas establecido, es lógico que haya consecuencias, pero, en general, lo mejor es aprovechar cada error como una oportunidad para aprender. Recuerda también que los jóvenes a veces tienen varias cuentas (sobre todo en Instagram) y que no siempre hay un feed que revisar (como en Snapchat), así que sentarte con ellos y pedirles que te cuenten qué pasa —en lugar de revisarlo por tu cuenta— también puede dar pie a algunas conversaciones.
Pregúntale a tu hijo adolescente: ¿Me compartirías algo divertido para que no me sienta tan mayor y podamos pasarlo bien juntos?
Las mejores respuestas:
- ¡Sí!
- ¡Claro!
- ¡Por supuesto!
Conclusiones: Muchas de estas apps tienen funciones geniales que puedes compartir y contenido que da pie a conversaciones y que ofrece algo que no siempre es fácil de encontrar: conexión con tu hijo adolescente. Acércate a él tal y como es, mantén conversaciones continuas, mantente involucrado y diviértete siempre que puedas.

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